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Un jesuita en primera persona Juan Patricio Furlong

14/09/2016

Juan Patricio Furlong es jesuita por su amor a dios y sus acciones solidarias
No todos se encuentran de la misma manera siendo jesuitas, cada persona comenzó de una forma distinta y sus razones personales, diferentes de otros jóvenes, que le han llevado a los jesuitas.

Eso sí, coincidimos en una cosa: algunos teníamos ganas de seguir a Jesús y respondemos con acciones a diario a esa llamada. Lo llevamos a cabo en compañía de otros creyentes y con la convicción de la compañía, para despejar, acompañar el deseo expresado por San Ignacio colaborando en cosas pequeñas para estar reconfortados con Dios.

Esto requiere un importante empeño y disponibilidad, estando siempre atentos a las necesidades y dispuestos a realizar nuestro trabajo en los lugares que tienen falencias, en cualquier lugar de nuestro país o culturales, y especialmente en aquellos lugares donde se viven circunstancias de sufrimiento e injusticia.

Vida Jesuita por Juan Patricio Furlong

La vida del jesuita se encuentra caracterizada por la misión: encontrar al Señor en las fronteras de nuestro territorio: sea en la educación, con los refugiados o en la confianza, el jesuita se siente llamado a estar cerca de Dios. Realizamos acciones de la misión de Cristo y de su Iglesia.

Aunque nuestra misión nos impulsa a vivir en constante movimiento, los jesuitas nos reunimos en grupo, donde intercambiamos toda la experiencia de Dios y procuramos dar solución a las necesidades de la persona que nos interesan.

Formarnos para formar parte

La formación en la Compañía de Jesús cuenta con una larga carrera, de dedicación.

Esta orden católica en la Argentina

La historia en nuestro país de los jesuitas, como el reconocido Papa Francisco I, está marcada por la dedicación en la enseñanza y las misiones multitudinarias.

Después de la expulsión que pasaron en 1767 de los territorios de la corona española en América, su reaparición en Argentina se registra el 9 de agosto de 1836, 20 años después de la independencia de Argentina.

“La vuelta de los jesuitas a la cuenca del Plata, después del exilio de 1767, ha de encontrarse en el lapso histórico de la Restauración, que fue signado por muchas contradicciones”.

La Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola en 1540, “sigue con este conflicto. El siglo XIX, en medida mayor quizá que el XVIII, fue un siglo de exilios y hasta de mártires”.